Aprender Braille para descubrir otras formas de mirar el mundo
Un curso más, este es su segundo año, esta estructura ha cumplido con creces su propósito: acercar al alumnado a la lectoescritura en Braille mientras se fomenta la empatía, la inclusión y el conocimiento de otras realidades sociales.
A lo largo de las sesiones, el alumnado de 2.º de ESO ha descubierto un sistema de escritura completamente nuevo para ellos y ha comprendido, desde la práctica, la importancia de la accesibilidad. Lejos de ser un aprendizaje exclusivamente técnico, el Braille se ha convertido en una herramienta para hablar de diversidad, comunicación y de cómo pequeños gestos pueden hacer el mundo un poco más accesible para todas las personas.
Aunque el grupo presentaba un perfil especialmente dinámico, la experiencia ha demostrado, una vez más, que cuando el aprendizaje se plantea desde la motivación y no desde la obligación, el alumnado responde de una forma diferente. Las sesiones se desarrollaron en un ambiente cercano y distendido, en el que no faltaron momentos de curiosidad, preguntas e interés genuino. Más allá de aprender el alfabeto Braille, el verdadero objetivo era que algunas ideas y valores permanecieran en ellos para siempre, y creemos que ese objetivo se ha conseguido.
Durante todo el curso hemos contado con el acompañamiento de Sonia Orostivar, profesora de Pedagogía Terapéutica del Departamento de Orientación, cuya implicación, sensibilidad y capacidad para acompañar al alumnado han sido un auténtico privilegio para el proyecto. Junto a ella, Ismael, de Coslada Accesible, ha compartido su experiencia, su cercanía y su entusiasmo, haciendo que cada sesión fuera una oportunidad para aprender y disfrutar al mismo tiempo. Sus propias palabras resumen muy bien el espíritu de esta estructura: para él ha sido una experiencia "muy satisfactoria y gratificante" y destaca que el ambiente relajado, al tratarse de una actividad voluntaria, favorece que el alumnado participe con naturalidad y curiosidad.
El broche final llegó con una actividad especialmente emotiva: la entrega en el Hospital del Henares de una poesía escrita en Braille por el propio alumnado para los niños y niñas del colegio de la ONCE, junto con las pautas de escritura fabricadas en 3D por Lucía, alumna de Formación Profesional de Grado Superior. Un momento que dio sentido a todo el trabajo realizado durante el curso y permitió comprobar cómo el aprendizaje puede transformarse en un acto de inclusión, colaboración y solidaridad.
Si algo caracteriza a esta estructura es el trabajo en equipo. La coordinación entre el AMPA, el profesorado y las entidades colaboradoras ha vuelto a funcionar de una manera ejemplar. Desde el primer día se creó un equipo cohesionado, en el que cada persona aportó lo mejor de sí misma para que el proyecto saliera adelante. Esa confianza y esa forma de trabajar conjuntamente son, sin duda, una de las claves de su éxito.
Terminamos el curso con la satisfacción de haber vivido una experiencia que va mucho más allá del aprendizaje del Braille. Nos llevamos nuevos conocimientos, nuevas miradas y la certeza de que la educación también consiste en acercarnos a otras realidades y aprender unos de otros. Con esa ilusión, ya estamos pensando en el próximo curso, con ganas de seguir creciendo y compartiendo este proyecto con el alumnado.
Os compartimos algunas fotos:

Fecha de actualización: 17/07/2026

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